¡Buenos días de martes a todos! Hoy os traemos en este post de dónde viene esta expresión tan común y que utilizamos con frecuencia. Normalmente la escuchamos cuando intuimos que alguien nos la va a jugar, timar o ‘dárnosla con queso’ y también utilizamos la expresión ‘que no te la den con queso’ cuando queremos advertir a alguien de que no le engañen. Y precisamente el origen de la expresión tiene que ver con la mezcla del sabor del queso y el vino.
Esta popular frase proviene de cuando antiguamente los bodegueros o responsables de venta en las bodegas recibían visitas de compradores de vino, se les ofrecía con una cata de queso, con tal de que probasen el vino antes de comprarlos, pero no para ser del todo honestos y que conocieran la materia prima… sino para maquillarles la realidad.

Dibujo de bodega.
Resulta que el queso es capaz de engañar a las papilas gustativas haciéndolas insensibles a ciertos defectos del vino y si entre todas las añadas había una que salía con peor calidad intentaban ocultarlo hacia los compradores acompañando la cata del vino con una tapa de queso.
Las propiedades de sabor y olor del queso disimulaban la baja calidad del vino y en muchas ocasiones daba resultado, por lo que, el bodeguero acababa engañando a los compradores y estos terminaban comprando esa añada al mismo precio que la de mayor calidad.
Al final ‘se las daban con queso’, pero sabiendo estas cualidades del lácteo junto al vino… no os vamos a engañar, estáis en sobre aviso y lo que desde La Diligente os proponemos es que disfrutéis de una cata de vinos rosados y una selección de quesos de La Lechera de Burdeos.
Este miércoles podréis disfrutar de una muestra en la que se analizarán estos vinos diligentes y los fabulosos quesos por separado y por supuesto su maridaje juntos, pero ya sabéis que a vosotros ya no os la podrán ‘dar con queso’!

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