Estaba muy equivocada. Sí, con lo que respecta al vino y es que cuando era pequeña y veía reunida a toda la familia alrededor de la mesa comenzando la comida con un vino, un plato de tomate partido y caballa y almendras con hueva y mojama no le daba toda la importancia que tenía a esos momentos.

No se si os ha pasado a vosotros pero para mi esos ratitos son los que se me vienen primero a la mente cuando me preguntan por mi gente. Momentos divertidos en los que nos ponemos todos al día de nuestras vidas, mis hermanos, mis padres y yo. Parecerá que no tiene mucho sentido que para mi primer post hable de estas experiencias rutinarias de comida de domingo, pero dicen mucho.

En mi casa siempre nos ha acompañado el vino en la mesa y aunque yo, que soy la menor de la familia, no tomara ni una gota en su momento los veía a todos inmersos en conversaciones interesantísimas sobre actualidad, política, espiritualidad, ideologías e incluso sobre ‘palabros’ murcianos que buscábamos entre todos en el diccionario de panocho-castellano, castellano-panocho.

Con una familia en pleno ejercicio de comunicación es como me di cuenta de que me encantaba conocer y aprender y luego seguir comunicando como si de un bucle se tratara.

Esa curiosidad me hizo elegir periodismo y comunicación como carrera universitaria y después de conocer el mundo periodístico y haber tenido la posibilidad de trabajar tanto en radio, televisión y prensa escrita y digital sé que comunicar es lo mio, pero en mi camino laboral se cruzaron los proyectos del que me acompañaba en aquellas comidas de domingo cuando era pequeña, el que además, había dirigido su dedicación a conocer el vino que teníamos sobre aquella mesa nosotros y el vino que tienen el resto de familias. Y aunque estos últimos años ya empezara a catar el vino, nunca había curioseado más allá de lo que Andrés, mi hermano, me contaba.

Eso sí, todo de lo que me hablaba me atrapaba, como cuando apareció por casa con ‘La Nez Du Vin’ (una caja y un libro dedicados a explicar los aromas que puedes encontrar en los vinos con ejemplos de esencias de cada uno de ellos, un alfabeto olfativo increíble).  O cuando me fui a pasar unos días con él a La Rioja y me explicaba desde los viñedos como todo lo que le rodeaba a la vid iba a interferir en cómo finalmente sería el vino.

Me contagió esa pasión y es la que vengo a compartir con vosotros en estos post que comienzo a escribir hoy. Ya que adoro tanto comunicar como el vino.

Por eso decía al principio que estaba equivocada. El vino no es un mero elemento, tiene un trasfondo que me encantaría poder compartir con vosotros y es lo que empezaré en esta sección. A partir de este post os hablaré de mis experiencias con vinos concretos, maridajes y lugares en los que se elaboraron. Mis experiencias diligentes son las que voy a mostraros y espero que os hagan querer uniros a nuestro grupo de #gentediligente.

Como diría Gabriel Delaunay:

Existe una civilización del vino en la que los hombres querrán conocerse con el fin de no combatirse”

Y yo quiero conoceros, y no combatir sino compartir buenos momentos y vinos diligentes. Y empezaré por recomendaros que agudicéis vuestros sentidos para poder descubrir lo que hay detrás del mundo del vino. Os invito a que sigáis leyéndome en el siguiente post de ‘De la vid a tu vida’ y que me dejéis en comentarios vuestras propias experiencias o curiosidades, será un placer que nos leamos.

 

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